La cuarta contrarreforma

En sintonía con el artículo de opinión de Rafael Arguillol, publicado en El País, 10 de mayo de 2014


“Aquella nueva España laica, moderna e ilustrada ha sido arrojada al desván de las ilusiones perdidas. Vuelve la ignorancia autosatisfecha que contempla apáticamente la destrucción de la cultura y la dispersión del talento”

          Como todo proceso lo local constituye un marco privilegiado de análisis, al respecto Marbella es un paradigma de lo que el artículo expone. La ciudad desarrolló en los 80 un proyecto cultural identificable con lo que se refiere. Con sus muchas contradicciones y limitaciones se definió una cultura parte de cuyas realizaciones partieron de la sociedad civil: asociaciones de vecinos, sindicatos, maestros, profesores, artistas, creadores y artesanos. Universidad Popular, Teatro Municipal, Música… Se pusieron las bases, de un finalmente malogrado proyecto de democratización de la cultura pero se construyeron los pilares sobre los que se asientan los organismos y servicios sociales y culturales: Conservatorio de Música, Escuela de Idiomas, Archivo Municipal, Oficina de Información a la Mujer… Como señala el articulista, igualmente aquí, “los años de la opulencia especulativa no llevaron para nada aparejados años de opulencia cultural”, por el contrario frustraron algunos de los proyectos soñados como hacer del Cortijo Miraflores un centro cultural, multifuncional, escuela de adultos… un centro que respondía al concepto de cultura que se desarrollaba en la Universidad Popular Municipal –en cuyos lúgubres espacios nadie nunca tuvo miedo— y que respondía no exclusivamente –como hoy— a ofertas culturales de consumo sino cultura autocreada, animación, dinamización, cultura comunitaria, conceptos hoy sepultados por la recurrente victoria de los que arrastran la herencia de Trento, del absolutismo antiilustrado y del integrismo católico, una herencia que cercena el pensamiento crítico, abona –como afirma el articulista— el populismo y alimenta de nuevo el oscurantismo. Los ilusionantes proyectos y realizaciones culturales que hoy se ofertan en espacios culturales recuperados –entre otros los vinculados a la Universidad de Málaga— quedan desdibujados por el sistema de representaciones del pensamiento más reaccionario, nutrido de las imágenes más tópicas, rancias y castizas. La elección de la reina infantil de la Feria se transmitió por la televisión municipal. Era un desfile de niñas con medias de rejilla y una malla negra, togadas con la montera taurina –luego nos asusta el velo— toreando al son de un pasodoble, envueltas en la roja y gualda, demuestra una total falta de sensibilidad a cualquier cuestión de género y vincula la imagen femenina con el nacionalismo más cateto. Me consuela que los responsables de ello no sean los de Cultura. Imágenes de niñas toreras o de fantasmas que son niñas devuelven la imagen de la ciudad –con rostro femenino— a tiempos donde aún eran innecesarios los instrumentos contrarreformistas porque aún no se había instalado la modernidad.

Un pensamiento en “La cuarta contrarreforma

  1. Felicidades Lucia por mantenerte crítica, valiente y perspicaz. A veces no hace falta decir demasiado porque las entrelineas están repletas y evidentes. Las imágenes nos abofetean. oscuras envueltas en ultratumbas, tradiciones que encubren crueldades, modernidades que tapan ineficacias en una nube de ausencia de ideas ilusiones y proyectos

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