Libros para militar

Calibán y la bruja_00Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpos y acumulación originaria

Silvia FEDERICI, Traficantes de Sueños, Madrid, 2010

     Durante el largo período que abarca desde el final de la Edad Media al siglo XVIII se desarrollaron las condiciones que hicieron posible el capitalismo a la vez que se establecían los poderes del estado moderno y el racionalismo distanciaba la producción intelectual del pensamiento religioso. La lenta pero operativa mutación se hizo a costa de la economía solidaria en el mundo agrario, rota a partir de los cercamientos de tierras comunales que convirtieron en proletarios a miles de campesinos. Su fuerza de trabajo junto con la producción de mercancías sería uno de los elementos constitutivos de lo que Marx definiría como “acumulación originaria”.

     La interpretación marxista, según la aportación de la historiografía feminista, es incompleta. Primero porque al obviar que las nuevas relaciones productivas se basaron en una división social del trabajo pasan por alto que la nueva especialización femenina fue la de la reproducción, es decir la generación de capital humano, explotable y reproducible, después, porque el alejamiento de las mujeres del trabajo asalariado acentúo su subordinación. Para Federici, durante el período de acumulación originaria, “la caza de brujas”, de los siglos XVI y XVII fue tan importante para el desarrollo del capitalismo como la explotación colonial, el comercio de esclavos y los cercamientos de tierras comunales. El control de las mujeres sobre sus cuerpos y su capacidad de procrear hubo de ser vigilado y reglamentado. Desde los estados emergentes se desarrollarían políticas coactivas tendentes a reglamentar la sexualidad de las mujeres. En tanto que estas saben y pueden estorbar la función reproductiva, sus cuerpos y sus vidas deben ser disciplinados y en consecuencia castigadas las conductas divergentes.

     La autora hace un recorrido por el papel que desempeñaron las mujeres en la lucha antifeudal y en los movimientos heréticos a la vez que visibiliza su presencia en la economía urbana Bajo Medieval, cuando comenzaron como parteras a competir con varones con formación médica. Esta presencia tuvo una respuesta misógina y violenta por parte de la Iglesia que utilizando la acusación de herejía doblegaba tanto la insumisión social vehiculada por sectas que predicaban la utopía igualitaria como a las mujeres –brujas y herejes— que rechazaron el matrimonio y la procreación.

     La herejía fue intencionadamente asociada al crimen reproductivo: “sodomía”, aborto e infanticidio –en el momento álgido de la depresión demográfica que siguió a la Peste Negra— como una estrategia de la Iglesia para controlar el matrimonio. Puesto que la única forma de ejercer este control era el conocimiento de la vida íntima, la “confesión” fue el instrumento de la jerarquía eclesiástica para valorar si la conducta sexual se adoptaba a los cánones establecidos en los manuales –estudiados por Foucault— que se facilitaban a los sacerdotes desde el siglo VII.

   El sexo no procreativo fue criminalizado y el saber femenino asociado a la contraconcepción se identifico con la brujería. El exterminio de miles de mujeres en la hoguera fue el intento de quebrar su poder social, una respuesta de los poderes constituidos al desafío de negar el modelo que la emergente burguesía estaba imponiendo, su reclusión en lo doméstico y privado.

     La valoración de “la caza de brujas” como categoría de análisis central, es ciertamente innovadora, situada cronológicamente en la modernidad sería el punto de partida de la consolidación del sistema patriarcal.

     En la época contemporánea, con otras caras, el proceso tiene sucesivas ediciones. El primer constitucionalismo, heredero de la Ilustración se sustento sobre un concepto de igualdad que excluyó a las mujeres, a las razas no blancas y a los esclavos. En la nueva sociedad liberal, las normas de convivencia y la vida familiar serían normalizadas según la inspiración del código napoleónico que en las sucesivos códigos civiles establecidos en el siglo XIX convertían a la mujer casada en menores de edad de por vida y restringían cualquiera de las capacidades que habían tenido en el derecho antiguo. Paralelamente, la sociedad de la industrialización acabó con su especialización como artesanas y las relegó a los niveles más ínfimos del trabajo asalariado. Las escasas ventajas políticas, obtenidas durante la Primera Guerra Mundial fueron enseguida anuladas cuando los hombres volvieron del frente. En el mundo de entreguerras, la utopía expansionista e imperial de los fascismos y totalitarismos convirtió la natalidad en elemento central de un proyecto político que exigía el control de la sexualidad femenina. En la Alemania nazi, en la Italia de Mussolini y en la España franquista la reproducción fue controlada para gloria de la patria. En el caso de España, el Patronato de Protección a la Mujer operativo hasta los años setenta del pasado siglo, ejerció a través de sus políticas de moralización un control férreo sobre la conducta sexual de las españolas. No sólo el aborto y el adulterio –femenino— se convirtieron en delitos, también las mujeres “amancebadas” podían ser desterradas si eran denunciadas por las esposas legales e incluso encarceladas. Como podían serlo los homosexuales, colectivo que se consideró patologizado, mientras que las menores de 23 años, “caídas” eran recluidas en los centros de reeducación que eran las instituciones religiosas donde también iban a parar las prostitutas clandestinas y las madres solteras que sufrían la condena social.

     La autora de Calibán y la Bruja confiesa que su compromiso intelectual al replantearse los orígenes del capitalismo tiene que ver con la reedición –en nuestros días— de una fenomenología coincidente con la del período de Transición: la expulsión de sus tierras de productores agrarios, el empobrecimiento de los trabajadores y la criminalización de los migrantes que asocia a las “Leyes Sangrientas” de los siglos XVI Y XVII, a lo que añade la intensificación de la violencia contra las mujeres. Una tesis que compartimos desde la evidencia de la ampliación del proceso de privatización de bienes comunes, los nuevos cercamientos, de la enajenación que las grandes empresas multinacionales hacen de los recursos gestionados por las mujeres en África, la India o América Latina y de la intensificación de las políticas de control sexual, propiciadas por la presión de grupos religiosos de cualquier confesión. Al respecto la Ley aprobada en Indiana que pretendía en nombre de la libertad religiosa que en comercios de aquel estado, gays y lesbianas pudieran no ser atendidos evidencia la intención de que la homofobia sea legalizada. En España las políticas de género son una realidad desde la Transición pero la permisividad social con la misoginia, también. Que las actitudes misóginas en el trato diario entre los sexos, en la calle, en la Escuela y en la Universidad se manifiesten de forma más recurrente en varones con menor cualificación profesional y nivel intelectual que las mujeres a las que atacan, insultan y humillan es un síntoma de la pervivencia de la representación de roll de subordinación femenina a su condición biológica. Si lo consentimos, “la caza de brujas” continuará.

3 pensamientos en “Libros para militar

  1. Después de dos siglos de lucha feminista, la misoginia se asienta , sin miedo al escándalo, en una sociedad desideologizada y con valores como la igualdad, el esfuerzo y el compromiso en franco retroceso. Entre el fútbol y los programas basura crece el nuevo opio del pueblo; el hastío y la desmoralización crece entre el profesorado, incluido el universitario; la zafiedad se impone al saber estar y esto nos está pasando ya factura. “Edúcalos o padécelos”…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s