Memoria de Luz sólida

Jesús Marín Clavijo, artista plástico, escultor, profesor titular de Escultura en la Facultad de Bellas Artes de Málaga y actualmente decano de dicho centro, estrena en el Rectorado de la Universidad de Málaga la exposición ‘Memoria de luz sólida. Gramáticas del lugar’. El artista presenta los trabajos realizados en torno al enclave preindustrial Trapiche del Prado, de Marbella, un enclave preindustrial con actividad desde el s. XVII hasta el XX, resultado de un proyecto de investigación de la UMA.

Memoria de luz sólida. Gramáticas del lugar

Lugar: sala de exposiciones del Rectorado de la UMA.

Fecha: desde el 15 de abril hasta el 14 de mayo de 2021.

Dios ha nacido en el exilio

HORIA, Vintilă (1960): Dios ha nacido en el exilio. Diario de Ovidio en Tomis. Prefacio de Daniel-Rops. Barcelona: Ediciones Destino.

A la Tata que me dio a leer este libro del que no podremos volver a hablar y a María José a quien tanto me gusta escuchar de Roma. Su compañía es mi consuelo.

La publicación El infinito en un junco: La invención de los libros en el mundo antiguo (Vallejo, 2020) nos ha devuelto la confianza en la pervivencia y en el futuro de las Humanidades y a quienes nos orientamos al estudio de tiempos más inmediatos nos devuelve la Antigüedad. Entre sus páginas surgen nombres, obras y personajes vividos en las aulas de San Agustín cuando, en los años setenta, en el plan de Historia, el Mundo Antiguo ocupaba el primer año de la carrera. Entonces, Latín, Filosofía y Literatura eran asignaturas troncales. La lectura de este libro obliga a revisar las estanterías. Compruebo con alivio que están con su versión en latín –quizá porque ya no es asignatura obligatoria— Ab Urbe condita, La guerra de las Galias, las Cartas de Cicerón, La guerra de Yugurta y los Epigramas de Marcial. En este último reconozco, al margen de los punzantes versos, la letra en tinta negra de mi amigo más antiguo.

Posiblemente sin Robert Graves y Mary Beard sería más densa la bruma que me aleja del Mundo Clásico. El infinito en un junco la disipa un tanto permitiendo el recuentro con los Cesares de Suetonio y con la estulticia de Catilina. Pero había quedado sepultado bajo los exilios por venir el del autor del Ars Amandi. El poder de evocación del relato de Irene Vallejo traslada a un territorio alguna vez transitado en uno de los libros que más me había impresionado varias décadas atrás: Dios ha nacido en el exilio.

EL EXILIO DE OVIDIO. UN RELATO IMAGINADO

Provincias orientales del Alto Imperio. Fuente: PETIT, Paul (1976): Historia de la antigüedad. Barcelona: Editorial Labor.

El escritor rumano Vintilă Horia traslada a un diario imaginario el relato del trágico destierro de Ovidio Nasón. El poeta comienza sus escritos con la soberbia de quien aún cree en la superioridad del intelecto sobre la irracionalidad del poder: «Yo soy poetay él no es más que el emperador».

En el año 9 d.C., Ovidio era uno de los más importantes poetas de Roma, noble y rico, si no frívolo, al menos, despreocupado. Muy próximo a la familia imperial, no fue consciente de que los dioses son vengativos y caprichosos y de que Octavio se había convertido en un dios. Sólo cuando es desterrado a la antigua ciudad griega de Tomis, a orillas del Ponto Euxino, admite que sus poemas son la causa del castigo. Allí, atenazado por el rugir de las olas y el aullido de los lobos, llora la ausencia de sus amigos. El poeta evoca los olores y los colores de Roma, sus jardines y su hogar; la fidelidad de su esposa Fabia; su exitosa vida social en el círculo de Tíbulo y Horacio; el lujo y la comodidad. Horia incorpora también el recuerdo de Corina, su amante y la intensidad de una vida amorosa que todos en Roma conocían. El exilio es una ruptura con el orden natural de las cosas, escribe Ovidio. Su lamento es más agudo en tanto que compara el paraíso romano con la aspereza del lugar al que ha sido destinado. Ovidio allí es un exiliado no un prisionero. Controlado por Honorio, soldado de la guarnición imperial, se le permite beber en la taberna del griego Himerión, visitar a la prostituta Artemis y pasear entre la ciudad amurallada y su puerto. Pequeñas huídas de una vida castigada por el frío que lo mantiene junto al fuego oyendo «el crepitar de la nieve helada en el exterior»y por el horror que le producen la proximidad de los bárbaros. Algunos, los más asimilados, viven extramuros como Dokia, la mujer geta que han puesto a su servicio. Y que: «parece un animal de tan envuelta como viene en una piel de cordero. La primera mirada del refinado poeta sobre los indígenas es la del colonizador. La misma que siglos después proyectarán los europeos sobre los hombres no blancos. El romano duda incluso de la humanidad de quienes creía: «animales de dos patas, desprovistos de sentimientos y razón» y prefiere la compañía, sin importarles su rudeza e ignorancia, de los antiguos colonos griegos.

El poeta se pregunta por la razón del castigo. Vintilă, elige entre las muchas interpretaciones de un asunto nunca aclarado, las de índole moral. El Ars Amandi fue considerado el instrumento de perversión que corrompió a la nieta del emperador. Ovidio se autoexculpa en un diario que nadie leerá, no se considera responsable de la depravación de Julia. Fue testigo de su inmoralidad, como tantos otros nobles, pero no el incitador. En su obra real, Tristes y Pónticas implora perdón al emperador y ruega ser confinado entre hombres que no sean bárbaros. Pero sus escritos imaginados recogen su indiferencia religiosa, su oposición al expansionismo romano y, sobre todo, su desprecio a la política de moralización.

Como todos los dictadores por venir, Augusto se erigió en defensor de la familia, del matrimonio, de la religión oficial y de la patria. Y como todos los dictadores impuso a los transgresores penas ejemplarizantes. Su propia hija y su nieta fueron desterradas por inmorales. Ovidio critica con acritud la dualidad de una moral que rinde culto a dioses adúlteros y adora a un emperador que ha utilizado las leyes civiles de matrimonio y divorcio para los intereses políticos de la familia imperial.

Con el paso de los días la nostalgia de la Urbs no disminuye, cada primavera espera que con el deshielo lleguen noticias de su ciudad, pero el exilio lo ha desgarrado y tras varios inviernos su mirada no es la del poeta áulico. Roma no es la idílica ciudad que dejó atrás, es también la que habita el sanguinario público que acude a las venationes. Los pueblos conquistados han adoptado su lengua y sus costumbres pero no la crueldad de los juegos circenses. Sus reflexiones van más allá de su desdicha y alcanzan las del destino de Roma. La vida en la frontera ha descubierto al poeta que el Imperio que se cree tan invicto como inmortal está amenazado por una fuerza destructora. Varios siglos antes de que otros bárbaros arrasen Roma, el espíritu de Ovidio, como las formas de su Metamorfosis, fue transformado no por la voluntad de los dioses sino por una humanidad que hasta entonces le era ajena.

El poeta se aproxima a las costumbres y la religión de los getas y descubre que la guerra imperialista no solo deja en retaguardia a combatientes derrotados sino también a hombres libres que han cambiado las armas por el arado y la rapiña por el cultivo. Son desertores de las legiones cansados de matar; ciudadanos huidos de las rígidas leyes de la poli; traidores a una patria que les exige el tributo de la sangre de otros pueblos. ¿Qué hay en el fondo del corazón de estos romanos?, se pregunta el poeta, extrañado de que hayan elegido voluntariamente marginarse. Desde su agnosticismo se sorprende tanto de que hayan renegado de los dioses patrios y adoren a un único dios que viaja al país de los getas para encontrarlo. Según le enseña uno de los sacerdotes de Zamolxis, el dios de los dacios, la ambición de su pueblo no es privar de la libertad a otros sino preservar la suya, los getas no valoran la vida sino la muerte que los conduce a la vida eterna.

Es una revelación que el agnóstico poeta no recibe indiferente. La inquietud religiosa se asoma en sus escritos a través de las historias de sus amigos más queridos. Aquellos que con más ahínco buscaron el consuelo al dolor, a la soledad y al remordimiento vislumbraron una luz esperanzadora en un nuevo dios que había nacido en Galilea. Ovidio lo conocerá tras la muerte de Augusto (14 d.C.) cuando se humilla por última vez, ahora ante Tiberio, y aún desea volver a Roma. Después su único anhelo será morir junto a sus amigos bárbaros y a sus compatriotas renegados, arrullado por el Danubio, en la tierra de los getas.

FICCIÓN O REALIDAD

El autor de Dios ha nacido en el exilio vuelca en este libro la eterna nostalgia de quienes no regresarán nunca a su patria. Como Ovidio, también Vintilă Horia es un exiliado. Nacido en Rumanía en 1915, tras ser liberado de un campo nazi, no volverá al país de los dacios, tan presente en su obra como la denuncia del poder totalitario. Algo que no deja de ser contradictorio en alguien que había apoyado al fascismo. Aquel apoyo no fue olvidado en Francia. Renunció al Premio Gongourt de 1960 tras una campaña de escritores antifascistas, encabezada por Jean-Paul Sartre. Instalado en España desde 1953, ha sido considerado uno de los más importantes representantes del exilio cultural rumano (Eiroa, 2011: 479-497).

Dios ha nacido en el exilio es un alegato contra la guerra imperialista. Ovidio remonta el Ister (Danubio) para oír en boca de una mujer derrotada que el pueblo que respeta a sus dioses se defiende cuando lo atacan y va a la guerra cuando tiene hambre pero no hace de la conquista su medio de vida. El alegato de los getas contra Roma no es distinto al que Fanon vuelca en Los condenados de la Tierra(1999) cuando afirma que la violencia ha presidido la constitución del mundo colonial.

Horia convierte al desterrado en la representación del colonizador contemporáneo: «¿cómo no sentirse orgulloso de ser ciudadano romano ante estos bárbaros a caballo cuyas armas son flechas envenenadas?» se pregunta Ovidio para quienes los getas ni siquiera han alcanzado la sutileza de la sonrisa.

La venganza del pueblo que será completamente dominado por Roma es la metamorfosis del poeta. Nasón sufrió hasta su muerte la inclemencia del Bóreas que helaba el mar pero amó el inmenso lago extendido bajo las murallas de Tomis y a los bárbaros que habitaban sus orillas. El autor utiliza con elegancia esta transformación para enfrentarse al concepto de civilización. El argumento del padre de Dokia que devuelve a Ovidio la acusación de crueldad imputada al indígena, parece ser una transposición literaria de Discurso sobre el colonialismo de Aimé Césaire (2006). El padre de La Negritud, movimiento que influirá en Senghor y en el proceso de la descolonización africana, negó la acción civilizadora de las potencias coloniales en el sentido de la misión atribuida a Francia por Jules Ferry en su discurso a la Asamblea (1885), en pleno auge del imperialismo.

El discurso que Horia pone en boca de los bárbaros danubianos es pacifista, anti militarista y anticolonialista. No tan lejano del que en los años sesenta mantenían en Francia, si bien desde la perspectiva marxista, las corrientes de apoyo a la descolonización de Argelia. La contradicción, si es que la hay, estaría en la abismal distancia que existe entre el aliento de la ficción literaria y la posición política del autor: complaciente con un régimen que mantenía en el exilio a miles de disidentes y aplicaba un programa de control moral y social como el que el Ovidio imaginario denunciaba. De ahí que Ernesto de Ayala (1992) considere a Vintilă Horia, colaborador asiduo con la prensa del franquismo, un intelectual de difícil encuadramiento desde un patrón maniqueo. También su experiencia personal en la Rumanía de entreguerras ilustra la inutilidad de reducir el enfrentamiento ideológico de los años treinta a la oposición fascismo-democracia. Afín al gobierno dictatorial del rey Carol y al fascismo, Horia fue contrario al movimiento ultranacionalista, antisemita y ultrareligioso del Movimiento Legionario rumano. Fue represaliado por el nazismo cuando Rumanía, tras la derrota alemana en la URSS, pasó al bando de los aliados.

No menos desconcertante puede parecer la exaltación e idealización del pueblo dacio, común al ultranacionalismo de la Guardia de Hierro y al de la Rumanía comunista. En los años sesenta, Los Dacios, una película sobre las raíces latinas de la nación, era una de las más vistas del país (Petrescu, 2011: 55-86). Horia sigue ambas estelas.

Los llamados dacios por los romanos y getas por los griegos son el mismo pueblo que Vintilă iguala a Roma para darle visibilidad como antagonistas del Imperio. El autor ilumina a pueblos que en los manuales de Historia aparecen en letra pequeña junto al imperio romano. A través del viaje emprendido por Ovidio se invita al lector a conocer a través del Ister el país de los dacios –sudeste de Rumanía—; sus costumbres y valores; su religión y la vida cotidiana de unas comunidades, entonces, escasamente romanizadas. Si al principio de su exilio Ovidio relata junto al mito de Medea la colonización helénica del Ponto, durante su viaje da a conocer la historia de los reinos dacios y sobre todo a su único dios. Es una revelación que responde a la inquietud religiosa del poeta quien establece una conexión entre Xalmozis y el nuevo dios, nacido en Galilea. Esa conexión no es una ficción. Por el contrario es un componente del nacionalismo rumano, presente en la obra del historiador de las religiones, Mircea Eliade. Horia la utiliza para afirmar la verdad del cristianismo sobre el paganismo (Pérez, 2008).

Los getas que conoce Ovidio creen que el país que se extiende tras las montañas de levante y su capital Samizegetusa permanecerá libre, el poeta sabe que Roma lo anexionará al Imperio. Entre el 101 y 107 d.C., la Dacia fue conquistada por Trajano y convertida en una de las provincias más romanizadas. La tragedia de los dacios y el suicidio de Decébalo, escrito en piedra es una filigrana de la escultura romana que aún desafía a la eternidad en el foro de Trajano.

Tristes y Pónticas, obras escritas realmente por Ovidio en Tomis –actualmente la ciudad rumana de Constanza— inspiran el libro de Horia. El autor rumano, sin ser infiel al testimonio original difumina la realidad que a su vez pudo ser alterada por el poeta. La crítica reconoce que el exiliado exageró en Las Tristes la cierta rigurosidad del clima para demostrar la crueldad de su castigo. Confiaba en que sus amigos conmovieran al emperador y Augusto permitiera su traslado lejos de los getas. En su epístola a Grecino, incluida en Las Pónticas reconoce, sin embargo, que amaba a los nativos y que entre ellos tenía amigos. La obra de Vintilă Horia recoge este sentimiento con fidelidad pero quizá lo sublima en detrimento de la visibilidad de sus amigos romanos. El Ovidio real nunca dejó de pedir perdón ni clemencia ni renunció a su deseo de volver a Roma. No regresó, murió en Tomis tras nueve años de destierro. Sus elegías, de una belleza sobrecogedora, son una profunda reflexión sobre la amistad y se vertebra sobre una aseveración: solo la verdadera sobrevive en la desgracia. En su caso fue cierto, si bien algunos amigos lo olvidaron y otros procuraron evitarlo, los verdaderos no renunciaron a clamar por su regreso. El destierro, que todo ser humano conoce alguna vez, distingue a unos de los otros.

Relieve de la columna Trajana que representa la toma por los romanos de la capital de la Dacia, Sarmizegetusa. Fuente: SCALA, FIRENZE, fotografía recuperada de HISTORIA – NATIONAL GEOGRAPHIC, https://historia.nationalgeographic.com.es/temas/columna-de-trajano/fotos/1/2.

BIBLIOGRAFÍA

Ayala-Dip, J. Ernesto (1992): “Un intelectual ambulante”, El País, 4 de abril.

Césaire, Aimé (2006): Discurso sobre el colonialismo. Madrid: Ediciones Akal, 2006.

Eiroa San Francisco, Matilde (2011) “Una mirada desde España: mensajes y medios de comunicación de los refugiados de Europa del Este”, Estudios sobre el Mensaje Periodístico 17 (2), pp. 479-497.

FanOn, Frantz (1999): Los condenados de la tierra. Tafalla: Editorial Txalaparta.

Ovidio Nasón, Publio (1992, Introducción, traducción y notas de J. González Vázquez. Revisada por V. Cristóbal López y E. F. Baeza): Tristes y Pónticas.Madrid: Editorial Gredos.

Pérez Zafrilla, Pedro Jesús (2008): “Las huellas de la ideología en el pensamiento antropológico. El caso de Mircea Eliade”, Gazeta de Antropología 24 (1), artículo 15, http://hdl.handle.net/10481/7063.

Petrescu, Cristina (2011): “Concebir Europa desde el otro lado del Telón de Acero: intelectuales rumanos y centroeuropeos en comparación”, Ayer 82, pp. 55-86.

VALLEJO MOREU, Irene (2020): El infinito en un junco: La invención de los libros en el mundo antiguo. Madrid: Ediciones Siruela.

Implantación y funcionamiento de la justicia militararen la provincia de Málaga (1937)

Acaba de publicarse el nº 22 de la revista Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, de la Universidad de Alicante, en el que aparece nuestro último estudio sobre la implantación de la justicia militar en Málaga durante 1937. Si es de vuestro interés podéis consultarlo aquí:

PRIETO BORREGO, Lucía (2021). Implantación y funcionamiento de la justicia militar en la provincia de Málaga (1937). Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 22, pp. 265-292, https://doi. org/10.14198/PASADO2021.22.09

La hambruna española

Por si es de vuestro interes, compartimos la recién creada página web del Proyecto de Investigación: “La hambruna española: causas, desarrollo, consecuencias y memoria (1939-1952) (HAMBRUNA)” (PID2019-109470GB-I00 / AEI / 10.13039/501100011033), desarrollado desde la Universidad de Granada.

Para acceder a la web pinchar en el título: La hambruna española

La crisis en la España del siglo XX

Nueva publicación:

CASTELLANOS LÓPEZ, José Antonio (ed.): Las crisis en la España del siglo XX. Agentes, estructuras y conflictos en los procesos de cambio, Madrid: Silex Ediciones, ISBN: 978-84-7737-895-2, 2020.

Resumen:

La idea de crisis se ha convertido en una de las más determinantes del devenir español en los últimos lustros. Su recurrente presencia ha condicionado nuestro desarrollo social desde la gran recesión de 2008 hasta el sombrío panorama que se abre en nuestro país –y en todo el mundo– con la pandemia de 2019. Esta constituye un hecho radicalmente inédito en la historia, es la primera con auténtica dimensión global. Así, en medio de las incertidumbres provocadas por COVID-19, se publica este libro sobre las crisis en España. Sin duda el proceso de modernización de España, durante el largo siglo xx que va de 1898 a 2008, está marcado por las continuas crisis. Diseccionar los contenidos y modos de estos procesos puede servirnos para desentrañar las complejidades que se anudan en los cambios y desafíos que en cada época ha tenido que abordar la sociedad española. Las contribuciones que se reúnen en este libro constituyen un repertorio de análisis innovadores que enriquecerán el conocimiento del pasado. Sus autores son especialistas cualificados y también comprometidos con el afán de conciliar de modo crítico las zozobras del pasado con los retos del presente.

De la Introducción del libro:

Saltando la cesura que a todos los niveles supuso la Guerra Civil se sitúa la aportación de las profesoras de la Universidad de Málaga, Lucía Prieto Borrego y Encarnación Barranquero Texeira, titulada Mujer y crisis en el primer franquismo: recursos, moral y demografía (pp. 153-184). Es esta una contribución notable al hasta no hace mucho desconocido papel librado por las mujeres durante el franquismo, sobre todo en el período de la autarquía y su contribución real en la economía. Un examen posible gracias al uso de nuevos fondos documentales como los provenientes de registros militares o los de los gobernadores civiles, del Patronato de Protección a la Mujer y de Auxilio Social o la Sección Femenina. Este análisis permite evidenciar cómo en el contexto de la profunda crisis de posguerra, las mujeres se transformaron en verdaderas protagonistas. Las labores miserables de las obreras, estables o eventuales, fueron indispensables para perfeccionar los salarios bajos de sus maridos, aumentando las estraperlistas, que desafiaban la ley, mantenían unas redes de intercambios que se habían hundido con la Guerra y que el Nuevo Estado era incapaz de normalizar.

La HAMBRUNA española del franquismo

SEMINARIO:

LA HAMBRUNA ESPAÑOLA DEL FRANQUISMO (1939-1952)

Universidad de Granada, 11 y 12 de noviembre de 2021

Call for papers

Lugar: Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Granada Fecha: 11 y 12 de noviembre de 2021 Fecha límite para el envío de propuestas: 30 de abril de 2021 Fecha límite de envío de comunicaciones: 15 de septiembre de 2021 Organiza: Proyecto de investigación “HAMBRUNA; La hambruna española: causas, desarrollo, consecuencias y memoria (1939-1952)”, Ministerio de Economía y Competitividad (Ref. PID2019-109470GB-I00), Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada y Red “Niveles de vida, salud, nutrición y desigualdad (NISALdes) (Ref. RED2018-102413-T)

JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS

            El franquismo siempre responsabilizó de los “años del hambre” (1939-1952) a tres factores ajenos a su política: las destrucciones de la guerra, el aislamiento internacional y la “pertinaz sequía”. No obstante, hace tiempo que los historiadores demostraron que, tras la propaganda del régimen, el factor principal para explicar la terrible evolución socioeconómica de la posguerra residió en la política económica voluntariamente adoptada por el “Nuevo Estado”: la autarquía. Como consecuencia de la misma, la economía se hundió y las condiciones de vida sufrieron un deterioro sin parangón en la historia reciente durante toda la década. Pero fue especialmente entre 1939-1941 y 1946 cuando la miseria y el hambre asolaron el país, dando lugar a una auténtica hambruna.

            Este seminario internacional pretende abordar esta hambruna silenciada por el franquismo. Para ello propone diversos ejes temáticos, llamando a la participación de investigadores vinculados a distintas áreas del conocimiento con el fin de acercarnos a este complejo fenómeno desde diversas perspectivas: historia, historia económica, historia de la ciencia, historia de la medicina, antropología. El fin último es reunir una serie de investigaciones que reflexionen sobre estos duros años, máxime en un contexto en el que el conocimiento del pasado se antoja esencial para afrontar el difícil presente en que vivimos.

LÍNEAS TEMÁTICAS

Las líneas temáticas incluyen (pero no están limitadas a) las siguientes:

  1. Hambre y guerra civil
  2. Destrucciones de la guerra
  3. Causas de la hambruna española
  4. La ayuda internacional y relaciones económicas exteriores
  5. Muertes por inanición
  6. Enfermedades infectocontagiosas
  7. Niveles de vida
  8. Alimentación
  9. Vida cotidiana
  10. Mujeres, infancia y familia
  11. Actitudes, estrategias y tácticas frente a la hambruna
  12. Discursos oficiales y propaganda
  13. Política alimenticia y abastecimiento
  14. Política sanitaria
  15. Políticas de vivienda
  16. Represión, violencia y hambruna
  17. Consecuencias de las hambrunas: víctimas, muertes, enfermedad emigración
  18. Memoria oficial y popular de la hambruna

COMITÉ ORGANIZADOR

Miguel Ángel del Arco Blanco (Universidad de Granada)

Claudio Hernández Burgos (Universidad de Granada)

Alba Martínez Martínez (Universidad de Granada)

Alfredo Menéndez Navarro (Universidad de Granada)

Gloria Román Ruiz (NIOD-University of Radboud)

COMITÉ CIENTÍFICO

Miguel Ángel del Arco Blanco (Universidad de Granada)

Encarnación Barranquero Texeira (Universidad de Málaga)

David Conde Caballero (Universidad de Extremadura)

Carlos Gil Andrés (IES Cosme García)

Miguel Gómez Oliver (Universidad de Granada)

Claudio Hernández Burgos (Universidad de Granada)

Jorge Marco (University of Bath)

José Miguel Martínez Carrión (Universidad de Murcia)

Alba Martínez Martínez (Universidad de Granada)

Gloria Román Ruiz (Radboud University)

Alejandro Pérez Olivares (Sciences Po-Lyon)

Lucía Prieto Borrego (Universidad de Málaga)

Javier Puche Gil (Universidad de Zaragoza)

Ingrid de Zwarte (Wageningen University & NIOD Institute for War, Holocaust and Genocide Studies)

LA SECCIÓN FEMENINA DE MARBELLA EN EL TARDOFRANQUISMO: MORIR BAILANDO

Introducción: el proyecto folklórico de la Sección Femenina

Verdiales en la Alcazaba, 1963. Fuente: Archivo Municipal de Málaga, Archivo Fotográfico, Signatura 23 – Sin especificar – 188 – 094.

El proyecto de renacionalización de España emprendido por el nuevo estado franquista confió a la Sección Femenina (SF) la recuperación de elementos étnicos-culturales que debían servir a la unidad patria desde la integración de los particularismos provinciales y regionales. El régimen admitió las identidades subnacionales como afirmación de la españolidad (Núñez-Seixas, 2014), a la vez que conjuraba la amenaza del regionalismo autonomista.

La SF contribuyó a la construcción del nacionalismo español con dos programas: Los Coros y Danzas (1942) y las Cátedras Ambulantes (1944).

Lo que sería la contribución de la SF a la cohesión de la nación española quedó claramente definido en el homenaje que la organización ofreció a Franco en Medina del Campo (1939). El proyecto folklórico de la SF, sin embargo, no se basó en los elementos culturales, sustraídos a la cultura popular andaluza y que colonizados por las elites representaban la españolidad, sino en el acervo cultural generado en marcos locales. La SF de Málaga utilizó como elemento constitutivo de sus Coros y Danzas, los Verdiales, unas danzas originarias de la comarca de los Montes y de la Axarquía que fueron sometidos, ya durante el primer franquismo a un intenso proceso de mixtificación.

Verdiales en la Alcazaba, 1963. Fuente: Archivo Municipal de Málaga, Archivo Fotográfico, Signatura 23 – Sin especificar – 188 – 096.

La Sección Femenina en Marbella. Decadencia y resistencia

La proyección internacional de los Coros de la provincia de Málaga fue notable desde los años cuarenta. Sin embargo, resulta difícil admitir el éxito del programa de recuperación de identidades locales a partir del folklore, al menos de forma generalizada, en todos los pueblos de la provincia. En algunos se manifestaron claras muestras de resistencia a unas actuaciones que no dejaban de ser afirmaciones de la victoria en la guerra civil. En otros simplemente no existían o se habían perdido los elementos culturales definitorios.

En los años setenta en pueblos interiores como Monda y Ojén se pudieron recoger villancicos, y peculiares formas de bailar el fandango (García Merino, 2015: 394). Sin embargo, el informe de la Cátedra que visitó Marbella en 1954, pone de manifiesto la escasa receptividad del proyecto cultural. Las clases de baile impartidas por Adela Ramírez, profesora de Corte y Confección, incluían el preceptivo canto del Cara al Sol. Pero las alumnas mostraron dificultad para asimilar las danzas, sobre todo el fandango (García Merino: 181). No parece, pues que el proyecto folklórico tuviera continuidad en una ciudad, donde la SF tuvo una trayectoria accidentada y fue muy cuestionada por la cúpula provincial.

En Marbella la organización, creada en 1937 (Rubia, 2015: 205), a finales de los cincuenta se encontraba bajo la dirección de María Jesús Montero pero en 1962 al frente de la delegación local, estaba su primera delegada, Carmen Romero Conde de cuya biografía se ha ocupado el profesor Moyano (Moyano, 2007). Durante más de una década, la “camarada Carmita” soportó estoicamente las presiones, descalificaciones y desconfianzas que la delegación provincial proyectó sobre la SF de Marbella haciéndola responsable del tibio fervor patriótico que demostraba su filiación. En 1962, no parece que en Marbella hubiera falangistas dispuestas a acudir al homenaje a José Antonio. La delegada respondía al requerimiento de la jefa provincial con un discurso que tenía más de resignación que de lamento: “aquí las niñas se ríen de todo y nada para ellas tiene atractivo”[1]. Sin ambages reconoció que no había organizado el homenaje porque estaba sola, no tenía secretaria y ni siquiera conocía al recién nombrado jefe local del Movimiento, Antonio Lizarza Iturarte. Pero sobre todo Carmen Romero achacaba la desidia de sus afiliadas al verano: “ya sabes cómo son las niñas de aquí y a mediados de junio fueron las fiestas locales. A partir de ahí es como si hubiésemos cerrado la Sección Femenina”[2]. No parece que las “niñas” se mostraran más fervorosas con la llegada del otoño, pues en noviembre, ante los requerimientos de la enérgica, delegada provincial, admitió que la SF no había celebrado el día de Santa Teresa, patrona de la organización, y que el único acto en honor de la santa fue la misa dominical, la de mayor afluencia, pero a la que asistieron contadísimas flechas y menos afiliadas[3]. Carmen Romero nunca respondió con acritud a los irrespetuosos escritos de la delegada provincial, que se dirigía a ella como si hablara a una menor: “¿te enteras?” “¿te queda claro?”. Por el contrario justificaba la situación de la SF, no solo por la apatía de las afiliadas sino por la falta de colaboración de cualquier instancia. Al menos ese fue su argumento cuando organizó en 1963 una exposición de la pintora Teresa Chiado en el Casino.

En la Memoria de aquel año[4] se refleja la actividad desarrollada por la SF que mantenía solo la más importante de las labores asumidas en la posguerra, la asistencial.

Es más que dudoso que en una ciudad en plena transformación de las mentalidades, pionera en el cambio de las costumbres tuviera gran significado la memoria pública del 17 de enero de 1937, el glorioso día de “la victoria nacional”. Sin embargo, la SF lo celebraba regalando canastillas y hatillos; leche y alimentos a las familias menesterosas. Pocas afiliadas colaboraban en lo que quedaba en el municipio de la obra de Auxilio Social. A excepción de la ayuda que le prestaba la regidora local, Carmen Jiménez, la jefa de la SF, afirmaba no poder contar con la colaboración de ninguna otra muchacha.

Entrega de una canastilla a una mujer en presencia del Manuel García del Olmo, Francisco Cantos Gallardo y el párroco Rodrigo Bocanegra, enero de 1954. Fuente: Archivo Fotográfico de la Universidad de Málaga, Signatura AF0807__19540119_AR_2221_0801L307-I.

En esos momentos la caridad del régimen, ejercida desde la posguerra por la SF local, había sido canalizada a través de la obra social de la Iglesia que en la estela del obispo Herrera Oria quiso representar el mitificado párroco, Rodrigo Bocanegra. La prueba más evidente de la marginación de la SF de la “política social” del municipio es que su delegada dejó de estar invitada a las reuniones de la directiva del Patronato de San Bernabé que canalizaba la entrega de viviendas para “pobres”. Y según sus propias palabras, en cambio solo se la requería para aparecer en las visitas del gobernador civil: “a las que he asistido siempre”, afirmaba[5]. En efecto, pese a las continuas acusaciones de inacción, las jerarquías de la SF no podían permitir la invisibilidad absoluta de la organización en el municipio.

En Marbella no se había desarrollado el proyecto cultural que tenía como eje el folklore, materializado en las agrupaciones de Coros y Danzas, creados en la mayoría de los pueblos de la provincia. Algunos como los de Ronda vinculados a la recién creadas Fiestas de Pedro Romero, tenían una gran proyección en el exterior. La aportación de la SF local al programa folklórico fue canalizada a través de su participación a partir de 1967 en la Comisión de Fiestas que organizaba anualmente la Feria de San Bernabé (Moyano, 2007: 419). Pero tampoco en este campo encontró la organización de Marbella la aprobación de la Delegación provincial. Por el contrario, la propuesta de la SF local de contratar a los Coros y Danzas de Vélez-Málaga y Ronda no fue bien vista por María Antonia Martí que no desperdició la ocasión para amonestar como era su costumbre a Carmen Romero Conde prohibiéndole programar en lo sucesivo cualquier tipo de actividad y mucho menos interactuar de forma personal con las autoridades políticas. La delegada provincial, además debía creer que el Movimiento Nacional tenía propiedades energéticas porque días más tarde ordenaba que la delegada de Marbella asistiera al pleno comarcal de consejeros del Movimiento que “te orientará y te proporcionará la vitalidad necesaria para el cumplimiento de tu cometido”[6].

Actuación de los Coros y Danzas en la Feria de San Bernabé de 1971. Fuente: COMISIÓN DE FIESTAS DEL MUY ILUSTRE AYUNTAMIENTO (1972): Marbella 71-72. Marbella: Publicidad HERAS.

La delegación provincial de Málaga pretendió en todo momento un control total de los mandos locales. Ello queda muy claro en las frecuentes amonestaciones de María Antonia Martí a las delegadas de las localidades turísticas que intentaban gestionar de forma autónoma la actuación de sus coros. A estas alturas la SF asumía que las danzas típicas que en 1944 Pilar Primo de Rivera había ordenado ejecutar en las plazas de los pueblos debían convertirse en atractivo turístico y Marbella se convirtió en el punto de mira del Departamento de Cultura de la SF. Lo último que la delegación provincial necesitaba es que la delegación local recuperara la iniciativa que en los años anteriores se le había exigido. La ofensiva contra Carmen Romero se recrudeció cuando Sol de España, el 28 de septiembre de 1968, publicó que la SF de Marbella intervendría en el rodaje de un documental, El maravilloso mundo que nos rodea. La reacción de la delegada provincial fue contundente. En un escrito más que hostil, tras recordarle que ninguna delegada local podía autorizar acto alguno sin su permiso, simplemente la amenazó advirtiéndole que si no obedecía debía atenerse a las consecuencias[7].

No era el único frente que la organización falangista tenía abierto en Marbella. En el curso 1967-1968, se planteó un conflicto en el área de las asignaturas competencia de la SF que debían ser impartidas en el centro religioso de María Auxiliadora. Las monjas –o quizá más bien, el párroco, Rodrigo Bocanegra— no parecían muy dispuestas a someter sus programas a la injerencia falangista y el asunto requirió la presencia de la delegada provincial de la SF quien gestionó el tema de las clases de gimnasia interactuando con la directora del colegio, Pilar Álvarez, y María Victoria, directora de un centro que dependía directamente del Obispado. Las falangistas y las salesianas alcanzaron un acuerdo. En ningún momento se consultó a la “camarada Carmita”. La delegada provincial salió de Marbella sin despedirse de ella, quien en tono humilde pero totalmente consciente del desprecio de su superiora jerárquica se reafirmó en su amor a la SF.

Carmen Romero era incapaz de hacer frente a las exigencias de la Delegación, limitándose a esquivar la más mínima fricción con la delegada provincial. No era fácil, la Delegación de Participación de la que dependían los Coros y Danzas controlaba cualquier competencia y la delegada local de Marbella tuvo que volver a dar todo tipo de explicaciones cuando el omnipotente Bocanegra organizó por su cuenta un festival en el que bailaron algunas niñas de la SF[8]. Este hecho fue determinante para que las jerarquías provinciales impulsaran la creación de los Coros y Danzas en la localidad. Parece evidente que Bocanegra no se conformaba con invadir el ámbito de Falange a nivel político sino que lo intentó también en el cultural. De cualquier forma, en aquellos momentos la SF local no tenía competencias más que en la intervención en la junta de festejos y en la organización de la Cabalgata de Reyes. En la que, según los informes, intervenían todas las afiliadas a la SF. No era cierto, apenas quedaban afiliadas y cualquier niña que pudiera hacerse con un traje de “pastora” podía encaramarse a las carrozas. La tramitación de los certificados del Servicio Social era la única función que a nivel institucional venía desempeñando la Sección Femenina.

El balance que en 1968 realizaba la Delegación Provincial era muy negativo. María Antonia Martí acusó directamente a la delegada local de ser incapaz de instrumentalizar la herramienta que era el Instituto de Primera Enseñanza en el que las clases de Hogar y Gimnasia debían ser un instrumento de captación. Se le ordenaba la creación del círculo de juventudes con el objetivo de: “preparar a un grupito de niñas, qué en el futuro bien preparadas, podrán ser unas afiliadas magnificas (…) quiero realidades”. Carmen Romero, sin dejar de guardar las formas, a comienzos de 1968, casi suplicaba que la sustituyeran: “si ves que realmente yo no sirvo para esto, dispone de lo que estimes que siempre estará bien hecho (…) Mi falta de juventud no escatima mi entrega ni mi devoción a Falange”[9].

Pero por más tanteos que realizó la Delegación Provincial ninguna de las escasas afiliadas mostró interés por el cargo en el que Carmen Romero desempeñaba ya un simple papel de figurante. En octubre 1968 se le ordenó representar a Marbella en el funeral que en Cuelgamuros se celebraba por los caídos de Málaga: “al frente de la delegación local irás tú con falda blanca y camisa azul”[10]. Para entonces, la SF asumía en la provincia programas de formación profesional que necesitaban mandos cualificados. La incorporación de dos profesoras encargadas de las asignaturas competencia de la SF, María Ortiz Checa y María Rosa Ramón hizo concebir a la Delegación Provincial la esperanza de reimpulsar el proceso de socialización falangista. No hubo adoctrinamiento desde su magisterio, sino la implementación de programas formativos y deportivos. La SF pudo en sucesivas memorias llenar el vacío anterior presentando la actividad de los equipos de baloncesto y balonmano femenino. Ambos impulsados por una profesora que ofreció a las primeras promociones femeninas del Instituto todo tipo de actividades y cuya resolución animó a algunas a no desfallecer, en una época en la que no era fácil acceder al nivel de la Enseñanza Superior.

En 1970, Carmen Conde “seguía al frente” de la delegación local. La colaboración de la SF en paliar los efectos de la inundación del año anterior, no logró ocultar el desplazamiento de una de sus principales funciones, la asistencial asumida por el Ayuntamiento.

La Memoria de actividades de aquel año refleja la coexistencia de los viejos repertorios de la figuración de la SF tanto en la presencia de sus afiliadas –de mantilla— en la procesión del Miércoles Santo como en los actos del Día del Turista. Incluso las competencias que institucionalmente le correspondían en el ámbito de la educación reglada, en Marbella eran intervenidas según los deseos de las salesianas que en 1970 se permitieron rechazar el nombramiento de las profesoras de Educación Física designadas por la SF.

La elección de consejeros del Movimiento permitió un respiro a la débil organización local cuando fue elegida una joven dispuesta a servir de apoyo “a la madura delegada”, fue María José Lorenzo Cuevas. No parece que insuflara nuevas energías a la organización, los informes de 1973 y 1974 eran demoledores. La jerarquía provincial admitía sin paliativos que en una de las localidades más importantes de la provincia había fracasado el encuadramiento. En 1974, diecinueve mujeres tenían el carnet de la SF. Esta situación era tan preocupante que incluso se solicitó a las autoridades locales que intervinieran, pues la jefa local: “está desorientada y además no admite ningún tipo de orientación”[11].

Carmen Romero fue cesada en 1974, tenía 59 años. En las dos últimas décadas había solicitado marcharse en reiteradas ocasiones alegando obligaciones familiares. Fue sustituida por la hija del alcalde, Mercedes Cantos. La delegada provincial no negoció con el jefe local de Falange la forma de despedir a quien se había puesto al frente de la SF en 1937, simplemente anunció con displicencia estar dispuesta a hacerle una despedida “íntima y sencilla pero llena de camaradería”.La inhibición de las autoridades locales demuestra la autonomía de la SF y su capacidad de maniobra frente a la dirección falangista en su persistente estrategia de invisibilizar a Romero.

Morir bailando

Las expectativas generadas por las nuevas dirigentes de la SF, familiares ambas de jerarcas de la cúpula falangista, explican la agudización de las presiones sobre la “nueva” SF. Durante el año que precedió a la muerte del dictador, la Delegación Provincial solicitó a la local que organizara un Premio de Investigación para la difusión del pensamiento de José Antonio Primo de Rivera y la organización de la postrera peregrinación a Valle de los Caídos al que en septiembre de 1975 debían acudir dieciocho camaradas de la OJE y dos de la SF. Pero, sobre todo, se insistía en que Marbella debía incluir su proyecto folklórico de la organización en la oferta turística de la ciudad.

A pocos meses de la muerte de Franco, María Antonia Martí solicitaba al alcalde de Marbella que la final provincial del concurso de Coros y Danzas se celebrara en la ciudad. El emblemático Hotel Meliá Don Pepe fue el escenario de un evento celebrado en el marco de la feria local[12].

La contribución de la SF de Marbella al proyecto folklórico fue efímera. Una vez que Carmen Romero cesó, el Departamento de Participación acogió con entusiasmo la creación de la Agrupación de Coros y Danzas de Marbella propuesta por la nueva delegada, Mercedes Cantos. La naturaleza de su relación con María Antonia Martí, delegada provincial fue tan cordial como agria había sido la que esta mantuvo con la “camarada Carmita”. La nueva delegada local hizo saber, sin embargo, que en Marbella no había instructora. Pese al entusiasmo mostrado por el proyecto, el Coro de Marbella no parece haber recibido la instructora solicitada. Formado por diez chicas y siete chicos, quedó bajo la responsabilidad de María de la Luz Martínez que no percibía nómina[13]. Las dificultades de financiación de los Coros fueron comunes a todos los de la provincia, un hecho que en Marbella, al menos a nivel de equipamiento, fue solventado con financiación municipal.

Las fluidas relaciones de Mercedes Cantos con la delegación provincial quedaron pronto enturbiadas al seguir la delegación local la misma tendencia de Fuengirola o Mijas de gestionar de forma autónoma las actuaciones de sus agrupaciones.

En Marbella, el detonante de las tensiones fue el viaje de su agrupación en mayo de 1975, a la República Federal de Alemania. Un viaje del que la delegada informó a posteriori. Según el relato de aquel periplo, la delegación marbellí llegó a la ciudad austriaca de Innsbruck, encabezada por Mercedes Cantos. En la ciudad alpina bailaron en el hotel Holiday y unos días más tarde en la fiesta gastronómica de Kempten y en Múnich. Durante el transcurso del viaje visitaron el famoso castillo de Luis de Baviera. El informe, muy descriptivo, pasa por encima del patronazgo del viaje que se atribuye, sin mucho detalle, a un supermercado alemán[14]. Esta falta de información no permite la formulación de hipótesis alguna sobre la financiación –de momento— pero la posterior correspondencia entre la delegación provincial y local revela la misma tensión de los tiempos de Carmen Romero Conde.

El informe elaborado por Cantos no refleja que la delegación de Marbella extravió en aquel viaje un traje de verdiales perteneciente a la agrupación de Fuengirola y cuyo coste le fue reclamado con insistencia. Pocos días antes de la muerte del dictador se le solicitó la devolución de dos maletas y un baúl prestados por la Delegación Provincial. En un tono más que apremiante, en octubre se le exigía el pago del equipaje que según la factura presentada equivalía a 4.573 pesetas.

Entre 1975 y 1976, los Coros amenizaron veladas turísticas y promocionales en los establecimientos hoteleros más emblemáticos del municipio. A diferencia de otras agrupaciones que a poco del desmantelamiento de la dictadura tuvieron serios problemas de financiación, el ayuntamiento de Marbella sufragaba el equipamiento de los Coros y Danzas de la SF con un presupuesto de 128.000 pesetas. Era el montante del regalo de dieciséis trajes de lunares y dieciséis mantones y del pago de la mitad del coste de los trajes de ensayo[15].

La inversión en trajes de gitanas no deja de ser reveladora. La SF de Marbella no había contribuido al programa folklórico nacionalista fundamentado en el particularismo provincial. La enseñanza de los bailes de verdiales no trascendió demasiado el ámbito de las familias más cercanas a los círculos del “Movimiento Nacional”. La falda de vuelo rayada y la manteleta cruzada al pecho no era demasiado conocida en la ciudad, sin embargo, una versión de esta indumentaria distinguía a los grupos de niñas de la SF que en verano, desde el albergue García Morato venían de excursión al Vigil de Quiñones (Ramón Ortega, 1970)[16].

Albergue de verano en el Campamento Vigil de Quiñones, 1970. Fuente: RAMÓN ORTEGA, María Rosa (Inédito): El tiempo libre en la adolescencia.

En Marbella no hubo agrupación de Coros y Danzas hasta 1974. Para entonces, había pasado el momento del etnos provincial como particularismo de la esencia patria, de nuevo eran las representaciones de la españolidad las que se exportaban, de ahí la recuperación del traje de gitana por parte de los Coros y Danzas de la provincia.

El ayuntamiento solo se comprometió con la SF cuando ya el franquismo expiraba y el proyecto folklórico, al menos en Marbella, no tenía objetivo político. Ello no impidió una inversión desorbitada en trajes de gitana, explicable no solo desde la proximidad familiar de la delegada al poder local, sino por la exigencia de mejorar la imagen de la organización ante la Delegación Provincial, empañada por las deudas contraídas en el viaje a Alemania.

La última apuesta de la SF se desarrolló desde el Departamento de Formación, fueron los cursos de Auxiliar de Clínica en Planta, iniciados en lo que fue el primer centro hospitalario de la ciudad, en 1976, su realización permitía la obtención del Servicio Social. Pero el resultado de aquellos cursos transcendió la instrumentalidad de la prestación y dieron la oportunidad de una auténtica promoción profesional en el campo sanitario. La mayor parte de las muchachas participantes en aquellos cursos encauzaron a través de aquella experiencia su futura vida laboral. Esta actuación se desarrolló de forma paralela a las recurrentes actuaciones de los Coros, que al contrario de los de Ronda y Fuengirola[17], no parecen tener gran proyección fuera de la localidad[18] pero se mantuvieron activos hasta el final de la dictadura.

Hasta su desaparición en 1977, la SF defendió su proyecto etnográfico como parte del proceso de nacionalización de España. De hecho, aún en 1974, la SF de Málaga presentó como parte del acervo cultural de la provincia el traje de los saharauis[19]. Era el último intento de contribuir a la españolización de un territorio donde a esas alturas las mujeres habían pasado de ser sujetos colonizados a ser activistas del movimiento independentista (Bengochea, 2016: 79-99).

Título expedido por la delegada provincial de la SF de Málaga correspondiente al curso de Auxiliar de Clínica en Planta celebrado en Marbella en 1976. Fuente: colección particular.

Conclusiones

Desde finales de los sesenta, las localidades costeras no generaban identidades particulares sino representaciones derivadas del fenómeno turístico. En los últimos años del franquismo, la producción étnico-cultural de la provincia era el resultado de un proceso de mixtificación orientado al consumo del turista extranjero. Para ello fue imprescindible sustituir, o al menos compartir, el traje de verdiales, con las manifestaciones folklóricas que integrarán la españolidad. Si en algunos casos estas fueron tan seductoras como las que se ofrecían en las corridas goyescas de Ronda, en la mayor parte de la provincia y particularmente en Marbella adoptaron las formas más pintorescas del tipismo español.

En esta ciudad el proceso de encuadramiento de las mujeres en la SF parece fallido ya a finales de los años cincuenta, las memorias de los años setenta ponen de manifiesto este hecho de forma recurrente[20]. La responsabilidad de este fracaso imputado por la jerarquía provincial de la SF a la gestión de Carmen Romero, no parece justificado. No sólo desde el punto de vista del análisis de la realidad sino desde las formas en que las acusaciones de inacción les fueron formuladas. El tono de la correspondencia entre la delegada provincial y la delegada local de Marbella es indicativo de la estricta jerarquización de una organización cuya similitud con las creadas en la Alemania nazi y en la Italia fascista ha sido suficientemente estudiada. Y revela, por otra parte, el talante autoritario de sus mandos. Carmen Romero jamás contesto en el mismo tono a sus superioras e ignoró la desconsideración de la cúpula falangista local, porque, como revelan sus peticiones de dimisión, lo que quería es dejar la jefatura y trabajar de maestra junto a su esposo. Desde luego, ni la delegada provincial ni la Falange local valoraron que si Romero quedó al frente de la SF de Marbella durante más de dos décadas fue porque no había nadie que la sustituyera, lo que por sí mismo es indicativo de la debilidad de la organización.

La libertad de costumbres, el cosmopolitismo, la convivencia desde finales de los cincuenta de múltiples nacionalidades en una ciudad con proyección internacional desde luego estorbaron el programa de encuadramiento femenino. Y Carmen Romero conocía suficientemente a su ciudad como para no saberlo. Sin embargo, es posible que en su confesada y nunca disimulada inhibición pesara más el conocimiento de factores igualmente determinantes que podían explicar la limitada atracción de la SF.

En Marbella el proyecto falangista de cohesionar a las mujeres en torno al programa de nacionalización se vio mediatizado por la acción social y el programa formativo de la Iglesia. Ambas actuaciones, impulsadas por Rodrigo Bocanegra se materializaron en la creación en 1959 del Patronato Virgen del Carmen (Mata, 2008) que destinado a la promoción de jóvenes de extracción popular tuvo desde el punto de vista de las oportunidades una mayor capacidad de atracción. Por otra parte, la creación de un centro formativo de carácter religioso, “El Colegio de las Monjas”, dotaba al proyecto de catolización del párroco, caracterizado por su voluntad hegemónica, de un instrumento con capacidad de generar identidades más católicas que falangistas.

Los mecanismos de control social sobre el comportamiento femenino formaron parte de un política de ámbito estatal y un dispositivo implementado por el Patronato de Protección a la Mujer desde 1942. En Marbella estas mecanismos se desplegaron desde la Iglesia, en parte gracias a la amplitud de la obra social dirigida por el párroco. Si bien la naturaleza de este control sobre la población femenina no nos es desconocida, sigue siendo necesario para su definición un mayor análisis del conjunto de fuentes disponibles, sobre todo orales. Carmen Romero debía conocer de sobra el poder de sus adversarios. La documentación analizada refleja la existencia de tensiones relacionadas con la pretensión de las salesianas, en realidad de Rodrigo Bocanegra, de mantenerse al margen de las directrices de la SF, es decir de la política educativa del Estado pero la delegada local se abstuvo de enfrentarla.

No parece, por otra parte, que las jerarquías locales del Movimiento mantuvieran con la SF un compromiso de apoyo institucional, más allá del trato cordial con su delegada. La militancia femenina falangista no podía en modo alguno compararse con la filiación masculina del Frente de Juventudes ni con el protagonismo político que mantuvo en la ciudad. De hecho sus mandos locales impidieron que su capital simbólico en defensa del falangismo se amortiguara y sus mecanismos de encuadramiento se resignificaron en repertorios como El Batallón Infantil.

La capacidad de cohesión de la organizaciones falangistas masculinas en favor del proyecto nacionalizador fue mayor que la de la SF pero no tanto como para que no perdiera su espacio de proyección sobre la juventud de Marbella. Espació disputado por el insaciable Bocanegra que en 1971 creó el Club Juvenil Parroquial[21], Ron-Ro en abierta competencia, al menos en lo que respecta a la subvención de actividades, con los herederos del falangismo (García Merino, 2015: 235).

La contribución de la SF a las políticas de cohesión que constituyeron el proyecto nacionalizador del Régimen no es comparable a las exitosas estrategias de consenso desplegadas en Marbella durante el primer franquismo. Una cohesión que fue sostenida después, en función de los beneficios del turismo, por unas elites que transitaron a la democracia con su capital material y simbólico intacto y con un potencial de reproducción imbatible.

Bibliografía

BENGOCHEA, Enrique (2016): “Mujeres, nacionalismo y políticas coloniales en la provincia del Sahara (1958-1975)”, en Rocío Medina (coord.): Mujeres saharauis. Tres tuizas para la memoria de la resistencia.Sevilla: Acongagua, pp. 79-99.

COMISIÓN DE FIESTAS DEL MUY ILUSTRE AYUNTAMIENTO (1972): Marbella 71-72. Marbella: Publicidad HERAS.

GARCÍA MERINO, José Joaquín (2015): La Educación Musical Reglada en Málaga durante el Franquismo (1936-1975). Tesis doctoral dirigida por la Dra. Isabel Grana Gil. Málaga: Universidad de Málaga, en línea: https://riuma.uma.es/xmlui/handle/10630/11636 (consulta: 8/8/2020).

MATA, Ana María (2008): Marbella fue una sotana. Rodrigo Bocanegra Pérez, “Don Rodrigo”. Málaga: la autora.

MOYANO PUERTAS, Francisco (2007): “Perfiles: Juan Belón y Carmita Romero”, en Francisco de Asías LÓPEZ SERRANO y José Luis CASADO BELLAGARZA (coords.): Estudios en homenaje a Antonio Serrano Lima. Marbella: Asociación Cilniana, pp. 403-420.

NÚÑEZ-SEIXAS, Xosé M. (2014): «La región y lo local en el primer franquismo», en Stéphane Michonneau y Xosé M. Núñez-Seixas (eds.): Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo. Madrid: Casa de Velázquez, pp. 127-154.

RAMÓN ORTEGA, María Rosa (Inédito): El tiempo libre en la adolescencia, 1970.

RUBIA OSORIO, Ana María (2017): El primer franquismo en Marbella (1937-1959). De los años del hambre a los años del sol. Málaga: umaeditorial.


[1] Archivo Histórico Provincial de Málaga (AHPM) – Instituciones del Movimiento Nacional (IMN), Caja (C.) 29533.

[2] Ibídem.

[3] Ibídem.

[4] Ibídem.

[5] Ibídem.

[6] Ibídem.

[7] Ibídem.

[8] Ibídem.

[9] Ibídem.

[10] AHPM – IMN, C. 29503.

[11] AHPM – IMN, C. 29518.

[12] AHPM – IMN, C. 29533.

[13] AHPM – IMN, C. 29505.

[14] Ibídem. El informe completo se reproduces en García Merino (2015: 365).

[15] AHPM – IMN, C. 29505.

[16] El trabajo inédito de María Rosa Ramón Ortega, El tiempo libre en la adolescencia, es una valiosa documentación para procesar el programa de actividades de las asignaturas que correspondían a la SF. La amplia muestra fotográfica permite una aproximación a la naturaleza de las actividades lúdico-recreativas y sobre todo, a las deportivas. Mi agradecimiento por el legado de esta documentación a María Rosa Ramón, profesora de gimnasia femenina en el Instituto de Segunda Enseñanza e impulsora del equipo de baloncesto femenino, nunca será suficiente.

[17] No es descartable, a la vista del abultado presupuesto destinado a su equipamiento, que la agrupación local de Coros y Danzas actuara al margen de los dictados de la Delegación Provincial.

[18] Podría ser que realizaran actuaciones sin mediar la autorización de la Delegación Provincial. En este caso no quedarían reflejados en las correspondientes memorias.

[19] AHPM-IMN, C. 29492.

[20] AHPM-IMN, C. 29518.

[21] Fue inaugurado el 4 de julio de 1971 por el ministro de Información y Turismo, Alfredo Sánchez Bella. Hoja Oficial del Lunes, 05/07/1971.

Texto completo [PDF]